lunes, 12 de abril de 2010

Espejo

Mira de nuevo quien esta aquí, lamentándose y llorando como si fuera la primera vez. ¿Por qué lloras? ¿Sientes algún remordimiento? No seas tonto. Enjuga tus lágrimas de absurdo tormento y sonríe porque el día esta nublado y pronto estará lloviendo. Guarda tu mochila debajo de tu cama ¡Ya deja de mirarla!... Y sal de de casa. Hablemos amigo mío.

- ¿De qué podríamos hablar? Ya lo sabes todo y solo quieres molestar.

No te quiero molestar, solo quiero levantarte el ánimo, hacerte ver lo sencillas que son las cosas. No tienes nada de que arrepentirte, hicimos lo correcto y era lo mejor para ti. Siempre nos ha funcionado, o ¿no? Ahora si, por favor esconde la mochila… Y salgamos a caminar…

Mira cuanta gente, se ven tan alegres mojándose bajo la lluvia y tu, mírate, tan miserable y sin ningún motivo para serlo. Ya te lo dije ella también se lo merecía, no supo cuidarte como tu a ella.

- Pero yo tuve la culpa.

Qué tontería dices, tu eras con ella casi perfecto, nunca te equivocaste en el trato que le dabas, le ofreciste mas de lo que poseías, tanto amor y cuidado; siempre tan atento. Te entregaste por completo y nunca te lo agradeció. Pero gracias a mi ahora si te pagó con lo mas preciado que tenía.

- Si, tienes razón… Fue culpa tuya.

Habla más bajo, si te escuchas y ven que estas hablando solo pensaran que estas, tu sabes, jajajá, loco.

-¡Cállate! ¡No estoy loco!... ¡Déjame en paz!...

Ja, ja. Ridículo, no estas loco, pero le gritas al aire y corres a tu casa para refugiarte en la esquina mas oscura de tu cuarto. Pero no estas loco amigo mío.

- ¿Qué es lo que quieres?... ¡¿Por qué no te largas?!

Solamente quiero que seas feliz, eso es lo único que deseo, y es lo que tu anhelas, o ¿me equivoco? Ya, ya; deja de llorar, todo va a estar muy bien, tan solo intenta olvidar lo que ocurrió y respira, ¿vez?, no es tan malo, antes ya lo habías hecho, no sé por qué ahora tomas ese carácter tan suave. Mejor dime, ¿por qué tan triste?

- Yo no quería hacerlo, tú me obligaste.

Pero por supuesto que yo te obligué, si no ¿de que otra forma lo habrías hecho? ¿No recuerdas por qué me llamaste?, ¿ya no te acuerdas por qué me creaste? “¡Ya no quiero ser tan tonto, me gustaría ser fuerte y estar tranquilo y feliz, y jamás dejar que me vuelvan a lastimar y burlarse de mi!”. Suplicaste por un cambio y aquí me tienes. Todos los que te insulten o lastimen tienen que sufrir.
- ¡Pero no ella!

Te gritó, te insultó, sin mencionar que te abofeteó, ¿crees que es eso poco? Te equivocaste una vez, si, pero no te merecías eso.

- Me lo merecía, estaba enferma, y tenía que cuidarla. Yo sabía que tenía que cuidarla y aun así preferí quedarme un momento más con aquella otra mujer en ese bar de mala muerte. Por eso se molesto conmigo, ella estaba en lo correcto. Por eso grito ¿vez?

Si, te gritó y no tuve otra opción que callarla, para encontrar de nuevo la tranquilidad que tanto imploras, y debajo de la almohada su estruendosa voz no se escucha. Ya era tiempo que alguien la callara. Deberías agradecerm…

- No, no, ¡no, no, no y NO! ¡Tenias que cuidarla! ¡Debías obedecerla! Ella me entregó todo, siempre lo hizo y en verdad me amaba.

Sí te amara no te lastimaría, no te humillaría, no te insultaría… ¿Qué haces? ¡Deja eso!.... ¿Qué estas haciendo?

- Disculparme… ¡Lo siento, lo siento!... Déjame ver tu cara de nuevo y perdóname…

¡No!, ¡Deja la mochila, dej…! ¡Suelta el espejo!... no, vas a rompe…

- Lo siento, lo siento, en verdad no quería hacerlo, ¡lo siento, lo siento, lo siento!... perdóname… mamá.

sábado, 27 de marzo de 2010

Plebeyo


Embriágame con un beso,
sedúceme con tu mirada,
hazme anhelar tu cuerpo
en esta noche helada.

Hipnotizame con la cintura
y con el moviminto de tu cabello;
que en este momento, hermosa criatura,
tu eres diosa y yo solo un plebeyo.


miércoles, 24 de marzo de 2010

Cosas del Corazón


La luz de la mañana entraba anunciando el nuevo día por la ventana del cuarto de Angélica. En su habitación se podían observar los estragos de la noche anterior: pañuelos tirados, cajas de chocolates vacías, la televisión como loca y junto a ella las películas de amor más deprimentes.

De repente sonó el despertador y con todo el dolor de su alma Angélica se tuvo que levantar dispuesta a ingeniar una excusa para faltar a la escuela. Muy a su pesar se dirigió hacia el baño que ya estaba preparado para arreglarse antes de ir a la escuela.

Al pasar frente al espejo encontró lo mas espantoso que toda chica teme encontrar: tenia los ojos rojos y unas ojeras enormes, se metió rápidamente a la regadera para desaparecer con el agua esa imagen y mientras se bañaba escucho a su madre tocar la puerta anunciando que el desayuno estaba listo. Angélica trato con gritos de disuadir a su madre, pero ya era tarde tenia que ir a la escuela.

Con las esperanzas rotas se alisto. Se puso el uniforme y preparo su mochila con las materias de ese día. Bajo las escaleras, dio los buenos días a sus padres y se apresuro a tomar el desayuno para después salir corriendo en dirección a la escuela.

Sin embargo tomo el camino largo, no quería encontrarse con él. Solo de recordar su rostro y lo sucedido el día anterior se le llenaban los ojos de lagrimas y las ganas de regresar corriendo a su casa la invadían por completo.

Llego a la escuela como siempre, saludando a todos aquellos que se encontraba en su camino. Era una chica muy linda y popular por lo que se pregunto que es lo que la hizo actuar de esa manera si podía tener al que quisiera cuando quisiera. Pero algo en él era diferente, algo que no todos tenían y que la volvió loca por él.

Las clases transcurrieron normales hasta la hora del almuerzo, fue ahí donde su mejor amiga Zaidith hizo la pregunta:

-¿Qué tal tu fin de semana?- le pregunto mientras esperaban en la fila para comprar sus almuerzos.

Caminaron a través del patio, Angélica comenzó a relatar el momento mas devastador de todo el fin de semana.

- El sábado la pase con mis papas pero el domingo fui a Chapultepec con Ramiro. Todo iba muy bien. Paseamos por los alrededores, subimos a una lancha, alimentamos a los patos, visitamos el zoológico y almorzamos a la sombra de un árbol. Fue un día inolvidable.

- ¿y después?- pregunto Zaidith mientras abría una bolsa de papas

- De regreso a mi casa, me pidió que nos desviáramos un poco ya que quería decirme algo importante. Llegamos a un parque y nos sentamos en los columpios. Él miraba al suelo mientras yo contemplaba las estrellas deseando compartir más días como ese. En ese momento tomo mi mano, en su mirada se veía lo que mas temía y el final de esos hermosos días. Entonces dijo con las palabras más suaves y tiernas que lo nuestro fue algo bello pero tenia que terminar.

Mis ojos se llenaron de tristeza, quise pedirle una explicación pero un nudo en la garganta sello mis labios y lo único que pude hacer es salir corriendo. Corrí lo más rápido que pude mientras recordaba aquellos hermosos momentos: nuestro primer beso, nuestros ratos felices y los problemas que enfrentamos juntos. En mi cabeza trataba de encontrar una respuesta a su decisión pero los recuerdos y las lágrimas nublaban mi vista y no me dejaban concentrar.

Después de vagar por un rato llegue a mi casa. Subí rápidamente las escaleras para evitar que mis padres observaran mi estado. Me deje caer en la cama, saque todas las películas que él llamaba cursis y con los chocolates que una vez me regalo comencé a llorar por mi desgracia. De cansancio me quede dormida.

La campana de la escuela sonó anunciando el regreso a los salones de clases. De regreso Zaidith consolaba a Angélica diciéndole que todo pasaría. Sin darse cuenta pasaron por las canchas de fútbol, un balón se detuvo delante de ellas interrumpiendo su camino. En ese momento un chico corría hacia ellas, era Ramiro. Se detuvo, tomo el balón, pidió disculpas, con una sonrisa en el rostro dijo: - Hola Angélica, hola Zaidith y se alejo para reunirse con sus amigos.

sábado, 6 de marzo de 2010

Reminiscencias.

¿Y qué quedó? Nada, absolutamente nada. Ni una sonrisa, ni una mirada, ni un suspiro, mucho menos una bella canción o una sublime pintura. Todo se lo llevó y con nada me he quedado. Fue como un huracán que arrasó con todo; su ojo me sedujo y terminó por llevarse lo que alguna vez fui. Ahora mismo el ayer me resulta tan lastimoso que cuando miro sus fotos termino por deprimirme. Es masoquismo, lo sé, pero intentar salir de este círculo vicioso me ha resultado tan difícil, tan confuso.

Sigo esperando el día en que me levante, me mire al espejo y diga –ya no hay nada, eres de nuevo el que fuiste antes de que llegara tu perdición, tu más grande dolor-. ¿A quién quiero engañar? sigo pensando en ella. Alguna cosa cotidiana, en el momento menos esperado, me remite a su fantasma. Esos fantasmas que nunca me han abandonado. Una silueta, una canción un “lo que sea” que provoca una reacción en cadena que destraba el cajón de los recuerdos.

Lo poco rescatable es que la herida sanó, con la infaltable cicatriz, pero me ha quedado claro que esa jamás se borra. Mi tristeza ya no es una constante que afecte la mayoría de mis días, solo me pongo melancólico cuando transcurren los días significativos a ciertos hechos.

Desearía olvidar. Quisiera que mi memoria a largo plazo fuera igual de ineficiente que la de corto plazo. Pido imposibles. Solamente quiero vivir sin que mi pasado se presente sin siquiera saludar y avisar que viene a molestar una vez más. Si la amnesia estuviera a mi alcance, en forma de brebaje, la tomaría sin mayor reparo.

Cuando sepa de algún remedio a esta situación, lo aplique y funcione, creo que se habrá perdido una parte de mí, un pedazo de realidad un tanto delirante… y quizás ya pueda dormir en paz.

sábado, 27 de febrero de 2010

LUZ VERDE

Su padre era tan indefenso cuando él le levantó la mano.
La niña gritó "¡Tengo miedo!", mientras buscaba el regazo de su madre, su escondite perfecto.
Él estaba furioso, la ira lo cegaba pues no se daba cuenta del error cometido. No era consciente de aquélla gesta errónea de la cual habría de arrepentirse.
Y es que su padre era tan grande, tan fuerte, que ahora ahí, de frente a él, daba la impresión de ser tan indefenso. Su nobleza estaba a flor de piel y su amor quedó inmóvil. Torpemente alzó las manos, su puño frágil fue directo al rostro, pero conteniéndose, optó por sacudirle los oidos. !Qué golpe tan tierno!
Era un golpe perfecto pero inesperado, era un golpe que hace tiempo quería efectuarse. Se trataba de un golpe que no había sido planeado y que sin más, de repente, después de 27 años, logró salir. Sus manos rozaron, entonces, la piel de su propia piel. La reacción del otro era la ira personificada, la ofensa emanó de su boca e impactó en el más profundo sentir de los partícipes.
Alguien de los ahi presentes enloqueció de coraje y dolor, una mezcla pesada para el alma confusa. Ella sabía que estaba peleando contra quien no quería pelear. Un juego de palabras ofensivas enardeció la disputa que no pudieron detener en largo tiempo.
Otra estaba sentada, sólo miraba y se secaba las pocas lágrimas que no pudo tragarse. Porque ella anhelaba tragarse todas sus lágrimas, quizá porque se ha cansado de llorar.
Lloró él que nunca había llorado; no lloró ella que siempre lloraba. Quien nunca había sido golpeada, lo fue. Él que no hubiese querido ofender, hirió. Todos hicieron cosas impensables. Él, poseedor de un carácter noble, hizo su debut: lloró, lloró amargamente y pegó, pegó dulcemente.
La furia perduró. El ambiente era hostil. No había tiempo, sin embargo, espacio sí. Se trataba de un espacio desconocido, un lugar donde los peores resentimientos tomaban forma en cada acción y en cada palabra.
En la oscuridad se encontró la paz por un momento ¡sólo por unos miserables momentos! Pero igual en la oscuridad, él, con todo y su nobleza, decidió dejar de ser quien era para el otro. Había soñado cosas horribles que al despertar le han causado un ritmo cardiaco acelerado.
El día transcurrió en un clima de rostros cansados. Él no puede verlo a la cara. La niña ríe; es tan fuerte que tiene ganas de reír o es su inocencia pura e inmensa que la consuela.
Me acompaña la luz verde en la oscuridad acompañada de un bolígrafo accionando sobre un cuaderno rayado. Dos lágrimas han sido secadas con la esperanza de ocultar el pasado, pero ¡lástima! eso es imposible, el pasado perdura en el presente y tiene repercusión en el futuro inmediato.
Todos duermen. En sus sueños se manifiestan los temores y todo tipo de sentimiento reprimido de la oscura mente. Es hora de cerrar los ojos, es tiempo de apagar la luz, es tiempo de emprender un nuevo viaje por los rincones de la caja negra.
Quien nunca debió pegar, pegó; quien quería evitar llorar, lloró; la locura me abrazó; el miedo la adormeció; las lágrimas la ahogaron por completo. La confusión reinó. La luz verde tiene que conducirnos al perdón.

miércoles, 17 de febrero de 2010

10 de febrero


¿cuándo es el mejor momento para escribir?


¿cuándo es el mejor momento para expresar lo que sientes, lo que piensas???


El momento, el mejor momento es cuando ya no lo puedes contener.

Cuando te asfixia, y te inunda

Te ahoga...


Puede que lo que sientes se llegue a "ocultar" por cierto tiempo tras una máscara,

se disfrace , camuflaje

Se mimetice...


Pero es más fuerte el sentimiento que tú,

que tu mente...


Y a pesar de que ya no desees sentirlo,

aquél APARECE y es más fuerte !!!


Tan fuerte como una opresión en el corazón y un nudo en la garganta,

las lagrimas se desbordan

y el cuerpo se debilita...


Así pasa, Así sucede..

cuando amas a la persona equivocada

Y .. CUANDO esa persona es.. tu MEJOR AMIGO

SE POTENCIALIZA!!!!!


Porque él ya sabe que lo amas..

Y cuando se lo expresas te evade

Te rechaza...


y sabes que por más q lo intentes

y por lo mucho mucho mucho que lo llegarás a amar

él ....

seguirá en las mismas


Te rompe el alma y

El corazón se pulveriza...


Pero... debes tener en cuenta

que seguirá siendo

Tu amigo!


Tu mejor AMIGO!


.. con el que pasarás mucho tiempo


... al que le darás todo de corazón


... al que le perdonarás todo


... con el que siempre querrás estar

y que ante tus ojos es perfecto!

y nunca se equivoca!


Tu amigo, tu amigo, tu amigo

Tu amigo, tu amigo, tu amigo

Tu amigo, tu amigo, tu amigo

¡¡ TU AMIGOOO!!


SOLO TÚ QUE ERES EL PERSONAJE PRINCIPAL DE TODAS MIS AVENTURAS!!

SIMPLEMENTE TÚ QUE OCUPAS EL ALTAR DE MI CORAZÓN


TE AMO...

lunes, 8 de febrero de 2010

Identidad perdida

Miro a través del espejo y no reconozco a la persona que me ve a través de él; era él, era yo, era ella, eramos todos juntos el ejército de triunfadores, y ahora el mundo se destruyó, sólo quedan los trozos diminutos del espejo y no supe cómo sucedió.

Se arma un rompecabezas, ahora soy parte, soy fusión de un mundo, formo parte de él y aún así no encuentro mi lugar. Mi piel se ha cubierto de sangre que no es mia, de mentiras e invenciones, de evoluciones y revoluciones, del mundo exterior; mi cuerpo se ha empapado de años lejanos que ni siquiera he vivido pero que me marcan a cada paso que doy.

Me sorprendo con cada mirada, pues no soy única, soy un híbrido de esta creación, y es todo, es la vida, es el aire, es el amor, y qué son todas esas cosas, qué significan las cadenas en contraposición con la libertad, no me he apropiado ni del propio concepto de vivir, y ya no quiero escuchar, ni quiero ser escuchada, sólo quiero dormir en la profundidad de la soledad.

Quiero perder, quiero olvidar por un momento que soy un ser humano y vivir sólo por estar aquí, no porque me lo piden, no porque me lo exigen; no quiero que mi vida sea un requisito que tengo que cubrir, quiero estar sola porque quiero estar en el mundo real, quiero archivar mis momentos, quiero decir que no.

Quiero rebelarme ante mi propio yo, porque no lo reconozco, porque no es parte de mi, porque él es uno y yo soy otra, soy un ser...

Pero no lo sé, no estoy segura de lo que tengo que hacer, no he preguntado a aquel ser que desafió a la autoridad si regresó ileso de su partida, aunque ya sé que no, que cada quien emprende su propia lucha y ninguna es igual, pero no estoy preparada,no he reconciliado mi cuerpo con mi alma y no estoy completa ni tengo las armas. Quiero gritar, quiero volar, quiero decidir sin límites, no quiero hablar de un Estado de derecho, ni de absolutismo, no quiero un poder supremo ni una ideología, sólo quiero reconocerme en este mundo donde me perdí.

No pido más, sólo sentir que existo de verdad en este mundo fragil y facil de manipular, donde en realidad existen más de mil mundos, donde un día puedo ser una y otro día alguien más, donde existen vidas paralelas y también los sueños con la tecnología que todo lo hace realidad.

Y tal vez, sólo tal vez, quisiera tener el control de mi nadamás, pero no puedo negar mi naturaleza, ahora soy un ser social. Ya no espero milagros, ya no espero solidaridad, en este mundo se pide lo que no se tiene, y yo quiero volver a sentir, quiero que mi cuerpo sienta el calor del sol y se empape de la lluvia, no quiero bombardeos comerciales, no quiero estrategias ni planes, aunque esto sea lo que me haga sobrevivir.

Mi cabeza está a punto de estallar, no quiero hablar del fuego, del espacio o de la vida, no todos somos iguales y sólo quiero saber quién soy entre todos los que estamos en este lugar...

jueves, 4 de febrero de 2010

SOÑANDO CON LA OTRA CARA DE LA LUNA

Hoy es noche de luna llena. Dicen que el negro azabache es el perfecto cobijo que ofrece la oscuridad a los seres malignos. Yo sólo miro al cielo y me siento pequeña. Mi mirada se congela en dirección al satélite a la par que mis piernas caminan hacia un destino incierto.
El viento seca mi cabello húmedo debido a la ducha. Me incita a cubrirme los brazos desnudos. Sigo caminando, esta vez, mirando mi entorno. Es sábado por la noche y hasta las calles temen de la presencia juvenil. En sentido contrario, al lado mío, pasan tres parejitas de niños jugando a ser grandes, pensando como Pinky y Cerebro que esta noche tratarán de conquistar al mundo. Sí, sólo tratarán…
Sonríen y caminan con gran velocidad y sus ojos brillan cual ojos de gatos entre la oscuridad al menor rayo de luz que los resalta.
Esta noche de males, de luna llena, las brujas andan sueltas. Mujeres inhumanas, despiadadas y capaces de acabar con vidas humanas danzan en la oscuridad gozando de la luz que el astro solar presta a la luna.
Maldad sólo maldad. Cierro los ojos y la impotencia recorre mi cuerpo. Imagino que soy feliz. Que las parejitas siguen siendo niños. Que no quieren tratar de conquistar al mundo sino que buscan ser conquistados por lo que él posee: naturaleza, belleza y grandeza. Ellos no van en sentido contrario al mío, sólo vamos conociendo el mundo en venas distintas que algún día nos habrán de juntar en el corazón del mismo organismo recorrido.
Me he concentrado tanto, que ahora en lugar de ver ojos de gatos en la oscuridad, veo ojos llenos de bondad e inocencia eterna. Y en vez de brujas malévolas danzando bajo la luz de la luna planeando atrocidades, comienzo a dar vueltas al ritmo de una ronda llena de alegría y siento que un rayo de luz ilumina los rostros felices de la gente que he visto llorar.
Luego pienso que la noche pasará pronto… tan pronto que cuando abra los ojos ya será de día y la luna llena, con todo y su melodiosa apariencia, habrá desaparecido, al igual que mis ilusiones se habrán esfumado tras sentir la superficie rasposa del piso en mis pies. Así será cuando caiga en cuenta que sólo tuve un sueño con la otra cara de la luna.

domingo, 31 de enero de 2010

La última noche...

La muerte...

Hace ocho años ni si quiera pensaba en estar aquí, mi vida era otra, aún no existía, llegué a pensar que estaba bien, que no tenían porque mandarme tan lejos de mi mundo, pero de repente sin saber cómo, ya estaba aquí…

Era un lugar raro, sus colores pasteles no satisfacían mis gustos, recuerdo que lloraba a cada momento suplicando el regreso, pero nadie me escuchaba; ellos pensaban que yo estaba solo y efectivamente así me sentía, rechazado por las manos de quien me echó de aquel paraíso en el que jugaba con otros como yo.

Debido a esa soledad ellos trajeron compañeros, como aquellos que tenía en aquel lugar, decían que eran mis hermanos, pero cuando querían que vinieran a verme les llamaban hijos.

Recuerdo que con todos ellos pasé varios momentos, muchas veces lloramos y nos enojamos, no entiendo muy bien por qué. Pero no sólo ellos estuvieron, también conocí otros seres a los que les llamaban amigos, yo ahora no los puedo describir muy bien, pero ellos a mi sí, y es que era lo que llaman en este lugar, un ser algo quejumbroso, nada me parecía, nada disfrutaba, todo me enojaba y por cualquier cosa lloraba, pensando sólo en el paraíso que había dejado.

Pero hoy ese paraíso ya no me importa, porque hoy es la última noche que veo la luna a través de mi ventana, la última noche que veo los dibujos de mi pared y me veo al espejo y puedo retroceder, puedo ver lo que viví, pero ya no lo puedo vivir.

Veo a mi alrededor y no puedo creer cómo eso que llaman amor llegó, puedo recordar cada momento y amo mis caídas, amo la vez que me tropecé con el propio viento, amo la vez que se fue la luz y mis padres iluminaron la casa con luces que hoy no quiero ver; y es que la luz se aleja, esa luz del sol que tanto me cegaba, ahora sólo me quedan las velas que están junto a mi ataúd.

Como quisiera que todo fuera un sueño, pero hoy no me voy a quejar, pues es la última noche, aún puedo respirar el aire que todos me brindan, recordar los momentos que me regalaron, agradecer con una única sonrisa. La verdad nunca pensé irme, nunca pensé llegar, pero ahora no me dirijo hacía ningún lugar, porque el verdadero paraíso se formó por todo lo que viví.

Ahora volveré a no sentir, volveré a ser lo que quería ser, un alma sin vida. Empiezo a no recordar, es mi última noche en este lugar, han pasado apenas ocho años, me siento solo otra vez, y tú ¿cuándo me vas a acompañar?, no te preocupes, no me des una respuesta, yo tampoco sabía que hoy iba a ser la última noche…

La vida...

Recuerdo aún cuando me dijeron que te iba a perder, había salido de la escuela, mi hermano estaba enfermo, pero tú seguías en pie, eras lo único que me quedaba, mi único refugio, mi único consuelo, y no me soltaste, no me dejaste caer.

Ese día era un miércoles por la mañana, me había despertado y como siempre escuchaba música que te complaciera, pero esa música se apagó, llegó ella y me dijo: “nos tenemos que ir”, yo no lo podía creer, había pasado tanto tiempo contigo y ahora me tenía que marchar y dejarte atrás junto con todos mis recuerdos.

Al principio no me preocupaba, pensaba que no te iba a extrañar, que a veces habíamos discutido y el no estar contigo me hacía sentir bien, pero no fue así, pues cada día que pasaba me aferraba más a ti. Dormía más de lo debido para quedarme contigo, y tú me resguardabas de todos mis problemas, me hacías sentir bien, pero luego te fueron masacrando y entendí que me tenía que ir.

Tú estabas muriendo poco a poco, cada mañana era un golpe más, ellos masacraban tu cuerpo para reconstruirlo y al final no dejar nada de ti, y a pesar de eso seguiste en pie ante mí, hasta que ya no se pudo, hasta que me brindaste la última risa, la última lágrima.
Aún recuerdo y te agradezco todo, desde el momento en el que volví a nacer contigo, eras mi templo, mi luz, mi alma. En ti se guardarán todos esos recuerdos, los dibujos que pintamos sobre la pared, los amigos que compartimos, los amores que vivimos, aquellos tropezones, aquellas lágrimas que sufrimos, aquellas muertes, aquella vida.

Me enseñaste a vivir, guardaste mis secretos, ellos te destruyeron pero no dejaste que me tocaran, no dejaste que mataran mis anhelos, tú seguirás conmigo en mis pensamientos, el tiempo que pasé contigo es oro que nadie me puede robar, y aunque ya no existas te recordaré con una sonrisa, sólo porque tú me enseñaste a sonreír, porque me dejaste con quienes también me aman, porque la última noche, me dijiste:

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ, ESTA ES LA ÚLTIMA NOCHE PARA MI, PERO TU VIDA SIGUE, NO ARRUINES MI NOCHE CON TU DOLOR, NO QUIERAS SER EL PROTAGONISTA DEL MUNDO, ESPERA TÚ NOCHE Y HAZME INMORTAL ASÍ COMO ALGUIEN MÁS TE HARÁ INMORTAL A TI DESPUÉS.

jueves, 28 de enero de 2010


La tome fuertemente con mis manos, retrocedí dos que tres pasos y comencé a preparar el ritual que siempre se debe de ejecutar a la hora de encapsular el fulgor y la tonalidad de los dioses. Me incline de manera que mis rodillas casi llegaran al piso, estando en ese punto, sentía como la fuerza brotaba desde su interior y se transmitía lentamente hasta llegar a mis pupilas.

La bóveda celeste estaba en llamas, gritaba de coraje y pasión al ver como los demonios sobrevolaban los cielos tratando de llegar hasta su corazón. Yo paciente me refugiaba hincado sobre la tierra, tratando que no me presirvieran, sino aquel rito que había efectuado no serviría de nada, y aquellos seres acabarían con mi vida. Lentamente la ardiente bola de fuego fenecía ante aquellos jóvenes de negro, esos minuciosos diablos.

Mientras moría lentamente todo alrededor se pigmentaba de su escénica, pero con ello, ella y yo comenzábamos a trabajar capturando cada fragmento y cada instante, sin perder de vista a los demonios, quienes volaban y sus aullidos de gloria retumbaban por todo el lugar. Tras pasar los minutos todo se fue tranquilizando y la musa de la noche reinaba en las alturas, todos aquellos mancebos que no pudimos capturar poco a poco desaparecían huyendo de su brillar. Ella me reflejaba tras su cristal la gran labor realizada: el éxito era inminente.

Me levante del lugar en el que me encontraba, la acaricie delicadamente con mis manos y le agradecí por otra batalla ganada ante lo omnipotente. Un pequeño sendero iluminado por la reina nocturna era nuestra salida de ese sitio. Comenzó a dormir sobre mis brazos y todo culmino con gran magnificencia.